Logroño ¡para comérselo - 3 días para descubrir la ciudad y su gastronomía (2ª parte)

Continuamos con el viaje... 2ª parte: paseo por Logroño y comida en La Laurel (zona de pinchos)


Después de una noche de sueño reparador (al menos para Pablo, porque yo no pegué ojo y no sé muy bien porqué, será que tenía demasiada "emoción" guardada dentro) amanecimos a las 10 de la mañana y salimos a desayunar.

Fuimos al Avanti (una cafetería en la calle Canalejas, cerca del hotel, cruzando la Calle Murrieta) donde solía parar bastante cuando vivía allí y sobre todo, cuando me saqué el carnet de conducir.


Pedí mi clásico desayuno, zumo de naranja, café con leche y un croissant a la plancha que preparan como nadie, untado con mermelada de fresa. Apenas pagamos 4 euros por los 2 desayunos y con fuerzas en el cuerpo y la cámara al cuello, nos lanzamos a la calle.

Calle del Marqués de Murrieta, que cruza con la Gran vía.

La Torre Blanca, uno de los edificios emblema de la ciudad.

En la esquina de la fuente Murrieta, nos llevamos una agradable sorpresa. En el escaparate del local de una constructora, nos encontramos con una maqueta del circuito de velocidad de los Arcos (en Navarra, a una media hora de Logroño) que parece ser que inaugurará este mismo verano. Al momento, mi motorista empezó a hacerse sus pajas mentales pensando en estrenarlo, analizando cada centimetro de la maqueta (me costó arrancarlo de allí) La verdad es que el plan no sería más perfecto, yo me quedo pateando Logroño, y los moteros al circuito, y a la vuelta, les espera la gastronomía de Logroño para renovarles las pilas.

Seguimos caminando. Logroño forma parte del Camino de Santiago, y éste está muy presente en la ciudad. Menús especiales para los peregrinos, albergues... y la ciudad señalizada.


La fuente de Murrieta, al final de la avenida del mismo nombre y a la entrada de la calle Portales. Al fondo, veo el edificio en el que viví mis últimos años en Logroño.


Nos adentramos en el Casco Antiguo. A la entrada, se encuentra la Oficina de Turismo donde podréis pedir mapas, consejo, y todo tipo de información. Se encuentra en el edificio Escuelas Trevijano.

En esta imagen, a la izquierda del cartel, encontraríamos la Oficina de Turismo, y a la derecha, el hotel Portales, estratégicamente situado, de 3 estrellas, con una moderna decoración... pero que este fin de semana se encontraba completo.

Estatua homenaje a los caminantes de la Valvanerada, una marcha que se celebra cada año en Logroño, organizada por la Asociación de donantes de sangre de La Rioja, para concienciar a la población de la importancia de donar. La marcha parte de Logroño y concluye en el Monasterio de Valvanera, y suele realizarse a finales de Abril, un recorrido si mal no recuerdo de unos 60 kilómetros que tiene lugar desde media tarde-noche y hasta bien entrado el amanecer, alrededor de 10 horas.

Calle Once de Junio, justo a la entrada de Portales. Al fondo la muralla del Revellín.

El Edificio de correos, exactamente igual que cuando me fui, osea en obras. Buscando información de qué ha pasado para que estando (aparentemente) acabado, aún no esté abierto al público, he encontrado información que cuenta que el edificio se encuentra en estado de ruina.


Avanzando por la Calle Portales, hacia la Concatedral de Santa María de la Redonda, conocida en Logroño como "la redonda"
La belleza de la Calle Portales quedó inmortalizada por Bardem en la película Calle Mayor.

Al llegar a la calle Sagasta, giramos y tomamos camino hacia el Mercado de Abastos de Logroño y me tiro mi buena media hora prendada de los olores y colores de sus productos.

La colorida salida del Mercado.

Los soportales de Logroño.


Escudo de Logroño.


Llegamos a la Concatedral de Logroño, bellísima. La visitamos también por dentro, pero no hay fotos.

La plaza del Mercado, donde se encuentra la Concatedral.

Detalle de flores en las farolas, en la plaza del Mercado.

A los pies de la Catedral.

Caminando por la calle Portales, después de visitar la Concatedral. Me gustó esta escena.

Torres de la Concatedral.

Llegamos a la Avenida de la Paz, y enfilamos hacia el Ayuntamiento de Logroño.

Justo antes de llegar al Ayuntamiento, en la Avenida de la Paz, encontramos la Escuela de Bellas Artes.

El ayuntamiento de Logroño, con sus banderas ondeando.

Desde el centro, tenemos una buena visión de los 2 edificios.

La fuente de "la bebedora de agua" en el Ayuntamiento.

Detalle de flores a los pies del Palacio de los Chapiteles, entre las calles Muro del Carmen y Portales. El palacio de los Chapiteles fue el Ayuntamiento de Logroño hasta 1980. Desde 1987, en él se encuentra la sede de la Consejería de Cultura, Deportes y Juventud del Gobierno de La Rioja.

Entrada a la Parroquia de San Bartolomé, según recuerdo, la Iglesia más antigua que se conserva en Logroño.

Seguimos caminando por el Casco Antiguo, por la calle San Bartolomé, y al final de la calle, vemos las torres de la Iglesia de Santa María de Palacio, cuyos orígenes se remontan al siglo XII.

Caminando por el Casco antiguo encontramos muchas obras de rehabilitación, pero nos llama la atención especialmente este "agujero" para construir, en el que han encontrado un pequeño problema...

Si hay tiempo, llegando a las calles del Casco antiguo, recomiendo hacer parada (y visita) a los calados de La Reja Dorada, entre las calles Mercaderes y Rúa Vieja. Informáos en la oficina de turismo, yo la visité hace años en una visita teatralizada (muy recomendable) que contraté en la propia oficina de turismo. Fue la casa familiar de Jacinta Martínez de Sicilia (Duquesa de la Victoria), que fue esposa del General Espartero.

Llegamos a la calle Sagasta. A la derecha, se encuentra el Gran Casino de Logroño, y al fondo, uno de los puentes que cruzan el río Ebro, el puente de Hierro.

Entramos por la Calle San Nicolás, y un par de calles más adelante, vemos (al fondo) el tablero del Juego de la Oca, que googleando, he sabido que es una guía simbólica y encriptada del Camino de Santiago de ida y vuelta.

El tablero.

En la misma plaza, encontramos la fuente del peregrino.

Y la Iglesia de Santiago.

Detalle en la Iglesia de Santiago, unión de la calle Barriocepo, y la plaza de Santiago.

Frente de la Parroquia de Santiago el real, que fue la primera iglesia dedicada al apóstol.

Avanzamos por calle Barriocepo, hasta salir a la calle del Marqués de San Nicolás, y nos encontramos con el Parlamento de La Rioja. Hace tiempo, haciendo una excursión teatralizada por Logroño, descubrimos su historia, y recuerdo que fue convento, hospital, prisión, fábrica de Tabacos... Su fachada barroca data de 1685 (googleando)

Monumento, junto a la muralla del revellín, y a las puertas del Parlamento.

Pequeña plaza, en la muralla del revellín.

Arco en la muralla del Revellín.

Detalle de un balcón en la misma plaza.

Al pasar el arco de la muralla.

Pasamos un buen rato sentados al sol, en la muralla del Revellín, haciendo tiempo para ir a comer.
Entramos a la Laurel algo temprano, sobre las 13.30h para evitar colas y barullo. Lo hacemos por la calle de San Agustín.

Primer vistazo, aparenta bastante tranquila, ha sido una buena idea venir pronto.


Dos de los bares a la entrada, La gosta de vino y La mejillonera.

Quizás os llame la atención el letrero de uno de ellos "no se atiende a despedidas de solteros/as" Os cuento. Ya cuando yo vivía en Logroño, hace 2 años, empezó a estilarse celebrar las despedidas de soltero en la Laurel. Personas disfrazadas, con un puntito a veces algo pasado de alcohol, se metían allí a celebrar la supuesta última gran juerga. Los bares estaban hasta el moño de atender a decenas de grupos de despedidas de soltero cada fin de semana, y supongo que los logroñeses, otro tanto. La laurel es un punto de encuentro, un lugar de reunión de familias, y a nadie le hace gracia (supongo) que el niño esté viendo semejante desfase a las 14 de la tarde de los 12 borrachillos que llevan horas y horas de jolgorio. He de decir, que a mi nunca me ha molestado, de hecho tengo fotos con más de una despedida de soltero, agarrada con mis amigas a las alas de un duende verde, o de un pito de plástico tamaño XXL que portaba otro, pero entiendo que hay quien se pueda sentir ofendido. Así, una gran parte de bares de la Laurel, ha decidido colgar estos carteles, rechazando a este público más fiestero, a favor del tradicional. La verdad, es que la cosa se estaba desfasando, y os puedo asegurar, que este fin de semana, no nos cruzamos con menos de 15 grupos de despedidas por allí, cada uno con su "uniforme" de batalla.


Le doy pocas vueltas al coco para decidir el menú, Pablo me deja vía libre para elegir los platos que cataremos. Me decanto por empezar en La Taberna de Baco, que tienen variedad de pinchos. Yo, lo tengo claro, quiero una tosta camerana, y Pablo acaba pidiendo lo mismo.



Barra con un variado de pinchos. Tienen de todo, y todo rico, y tienen un "plus" algunas mesas, para probar los pinchos sentado, cosa que no es muy frecuente en la Laurel.

Interior del local.

Nuestras tostas cameranas, una tostada untada con foie o paté, un trocito de queso de cabra en rulo, y manzana al dente, con caramelo.

¿Para beber? me preguntó la camarera. Estuve apenas 3 segundos pensando "vino, cerveza, o tiro por el agua, que ya bebimos bastante ayer?" y se adelantó "tengo un vino blanco dulce, que combina fenomenal con este pincho"
"Pónmelo"


El vino en cuestión, una delicia, vino blanco, fresco, con un toque afrutado, que realmente hace buenas migas con este pincho. Me gustó tanto que no dude en sacar el móvil y apuntar el nombre, porque sin duda, pasará a ser un habitual en mi casa. El vino se llama Libalis, os dejo una imagen de la botella.

Detalle del interior, con unos zancos de la danza de Anguiano.
Pagamos unos 7 euros por las 2 tostas, mi Libalis, y una coca-cola que toma Pablo.



Salimos y seguimos en ruta. Giramos en la primera calle a la derecha y ahora sí, entramos en la propia calle Laurel.

Ni me lo pienso. Segunda parada, al bar Lorenzo, a catar (por fin! después de tanto tiempo) unos Agus, con la exquisita (y secreta) salsa de la Abuela Damiana. Los dueños tienen su mérito, se dice y se cuenta, que han intentado comprarles la receta cantidad de veces, pero siguen fieles a su secreto.

Detalle en el interior, final de la barrega y su bodega.

Pedimos 2 Agus, y para beber, me pasé a la cerveza, el vino se me hacía pesado con estos calores que nos tocaron. Pablo no bebió nada, qué baratito de invitar es este hombre! La cuenta, 3'50€, genial, no??

El bocado... mmmm delicioso! Pablo siempre suele esperar a ver qué cara pongo cuando probamos algo a lo que le tenemos muchas ganas. Dice que por mi cara sabrá a la perfección si la elección ha sido buena o no. Cerré los ojos, paladeando y con media sonrisa, qué delicia de bocatita, qué salsa más rica, y qué bien entra! Casi al momento de acabarlo estaba deseando pedir otro, pero salimos, y seguimos con nuestra ruta por La Senda de los elefantes, o la Laurel, como la queráis llamar.

La cosa empieza a animarse, ya son las 14.00h pasadas, y empieza a verse más movimiento por los bares. Así es cómo me gusta a mi ver la Laurel, con cantidad de gente disfrutando de estos bocados.

Aquí sí que me entran las dudas... seguimos con unas setas del Cid, probamos un bocatita de tetilla del Jabugo??
Decido entrarme y vamos a por lo seguro, unas bravas del Jubera. No quiero decir que las setas y el bocata de tetilla no estén buenos, son delicias, pero en este miniviaje, tengo que concentrar en muy poco tiempo paseos, visitas, y bocados, así que hay que tirar por nuestros favoritos.

Entrada al Jubera, para mi gusto, las mejores bravas del mundo. Me quedé con las ganas de decirle a la dueña, que por sus bravas, sería capaz de hacer los 600 kms cada fin de semana, pero con el lío que había, no quise hacerla "perder tiempo"

Nuestra ración de bravas. Las tomamos con un crianza, y un cortito de cerveza, y la cuenta sumó 5 euros. Como si me pidieran 30, por estas bravas MA-TO (leáse con la voz de la Esteban cuando se pone fiera para "defender" a su Andreíta)



Os dejo un pequeño clip de video, caminando por la Laurel, para que veáis su ambiente.

Salgo haciendo palmas con las orejas, estaban mucho más buenas que como las recordaba. Continuamos calle abajo y le damos turno a los Champis del Angel.

Nuestros champis, una caña y una cocacola que toma Pablo, todo por 5.10€

Estupendo bocado, unos champiñones hechos a la plancha con una salsa que sabe a ajo (y a saber qué más) coronados por una gambita, y con una base de pan. Si no me equivoco, fue el primer pincho que yo tomé en Logroño.

Le damos matarile rápidamente a los Agus, y ahora sí, la Laurel está en pleno apogeo. Cantidad de gente en las barras, disfrutando del buen tiempo, y los manjares que se sirven. Y como no, del vino!

Mi ruta más "larga" como se nota que estoy ancheando, y más estómago tiene más cabida. 5 pinchos, ni más ni menos, nunca había dado para tanto!!
Hacemos la última parada en La méngula, a tomar unas zapatillas de jamón.

Interior de La Méngula.

Pedimos 2 zapatillas y un cortito (Pablo se me vuelve a achicar, y no bebe, si es que la noche anterior de copas, hizo estragos!!) Pagamos 3.60 €uros.
En esta imagen, mi zapatilla ya plegada a la mitad, que es como se come.
No deja de ser una tostada de buen pan, untado con tomate y cubierto con jamón, todo hecho a la plancha. Pero no intentes hacerlo en casa, porque no sabe ni medio parecido.
Este siempre fue el pincho preferido de mi hermano, y cuando venía a verme, se podía tomar 2 ó 3 seguidos sin pestañear. ¡Nano, cómo me acordé de ti!

Terraza de "los rotos" local que "exceso en los estómagos" decidimos no visitar. Al menos por hoy...

Finalmente, y ya saliendo extasiados de la Laurel, pasamos por delante de La gota de vino, y se me antoja un sorbete de frambuesa, y con la excusa de que el sorbete será digestivo, entro y me tomo uno. Pago 1.50 €uros. Pablo está alucinado con mi saque. Y yo también. Pero antes muerta que llegar a Coruña y decir "y por qué no probé...?"
Realmente entra fresquito y ayuda un poquito a que el exceso de alimentos ingeridos se sienta más liviano.
Bueno, vale, la siesta también contribuyó. Nos vamos directos al hotel a echar una cabezada.

Si es que ya lo dicen, La Rioja, es la tierra con nombre de vino. Hasta en sus calles está presente.



Continuará...............................................

6 comentarios, animate a dejar el tuyo!:

MªJosé dijo...

Isabel que bonito como te dije ayer, precioso , vaya calles y todas las fotos estupendas se vé de maravilla, el mercado muy chulo y las tapitas no veas, este viajecito os mereció la pena ir fantástico.
besitoss guapaaa

Laube dijo...

Ayyyyyyyyyy, chiquilla, si yo estoy más emocionada que tú con esta ruta!. Me parece fantástica. Es casi como si estuiviera yendo de paseo por Logroño junto a ti. Madre mía... me encanta esta entrada!. No hay más?.
Un besoteeeeeeeeeeee

Canelaytu dijo...

jajjaja que bueno!!!
Que bien se está de viaje!!
Que bonita es la catedral!!!
Y la zona de bares está muy chula también, con las tapitas típicas en cada bar.
Genial!!
Un abrazo

Pier dijo...

estuve en Logroño y me encanto, más todas las bodegas ;-)
Bonito post,
Un saludo,
Pier

Alcantarisa (cocinando en mi isla amarilla) dijo...

Gracias chicos... que nadie se me enfade, ni logroñeses ni ajenos, pero me atrevería a decir, que lo mejor de Logroño y La Rioja es su gastronomía, y en la Laurel (la zona de pinchos) uno lo comprueba realmente!!
Un beso a todos, y gracias por comentar.

Pedro Benito Sáez dijo...

El restaurante La Mejillonera en Logroño tiene emnús del día más que recomendables, muchos platos en donde elegir, y un precio más que razonalbe. Altamente Recomendado

Publicar un comentario en la entrada

Si has tomado unos minutos para llegar hasta aquí y comentar esta receta: ¡muchísimas gracias!

Este blog está temporalmente inactivo, por eso es posible que si pones un mensaje, tarde en publicarse, o tarde en responder. Como podrás ver en la página princial, hace meses que no puedo actualizarlo por falta de tiempo.

Espero, en cualquier caso, espero que las recetas te sean de ayuda. Gracias por tu visita.

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Related Posts with Thumbnails